domingo, 8 de abril de 2012

Ardillas Huérfanas


Emilia vino de visita por un rato, comió nueces de mi mano, bebió agua e hizo una siesta.
Presiento que será la última vez que la vea.

La Asociación de Estudios Ambientales y Vida Silvestre de Mobile, me confió tres ardillas de entre 5 y 10 días de nacidas para cuidarlas hasta que estuvieran listas para ser devueltas a su ambiente natural. 
La Ley prohibe tenerlas de mascota, además estos animalitos no desarrollan apego con sus cuidadores.  
No sabía cómo sería la experiencia, pero acepté el reto
Aquí las vemos el día que llegaron a casa el 7 de febrero de 2012

Del tamaño del dedo pulgar
Las orejas vienen dobladas y pegadas a la cabeza, empiezan a desplegarse en varios días.
Para alimentarlas usamos “ESBILAC POWDER MILK Replacer for puppies” una fórmula especial que contiene todas las vitaminas, minerales y el calcio que necesitan; es costosa, pero son tan pequeñitas que con 0,5 cc  ya están satisfechas. Eso si, hay que alimentarlas cada tres horas al principio, incluyendo horario nocturno. Así que por unas semanas las ojeras del cuidador son visibles a distancia. Además hay que ser extremadamente cuidadosos con el goteo de la leche porque si vas muy rápido el líquido pasa al conducto nasal, ahogándolas y causando problemas pulmonares. Sabes que están llenas porque puedes verles la panza con la leche como una franja blanca inflándolas como globos.









Tres bebés: Emilia, Marcia y Romeo

Casi 4 semanas después de llegar comenzaron a abrir los ojos, primero Emilia, el último Romeo.
 Es curioso que abren primero un ojo y unas 15 horas más tarde abren el otro.
En un lapso de tres días ya todas con los ojos abiertos.
Igual siguen durmiendo casi todo el día aunque ya empiezan a tener períodos de juego más largos.





Haciendo ejercicios para aprender a agarrarse de las ramas y tomando sol.
A las 5 semanas ya están comiendo cereal Cheetos. Sólo tienen desarrollados los dientes de abajo.
Es muy divertido verlos agarrar la bolita de cereal y tratar de esconderla en algún lado. 
Les puse una cajita con arena, y fue su patio de juegos por horas, escondiendo comida.
Se llevan muy bien entre si, pero cuando de comida se trata se la arrebatan constantemente.
Sus movimientos aún son erráticos y sin precisión.
Las colas ya comienzan a parecer un plumero.


Primer día fuera de la jaula por cuenta propia. Explorando.

Marcia  la primera en lanzarse hacia afuera. Después de recorrer la jaula por fuera unos minutos, se aventuró al árbol.
Romeo la siguió al instante. Emilia tardó casi una hora en salir y más aún para subir a las ramas.
Se quedaron explorando el árbol donde estaba la jaula sin ir muy lejos.
Trepaban en espiral por el tronco principal hacia arriba y hacia abajo. Indiscutiblemente: estaban FELICES.
Entraban a la jaula, salían corriendo al árbol, jugaban unas con otras.
Lo principal: aprender a calibrar las diferentes ramas con su propio peso, entrenarse en saltos y perfeccionar el agarre.

Cuando el sol empezó a caer, regresaron a la jaula y a su nido.
Emilia es la más preocupada por el nido, agarra todo el papel periódico o servilletas que les pongo e inmediatamente lo arruga y lo introduce en la caja/nido. Con eso construyen una especie de muro en la entrada y ellas se acomodan en la parte de atrás. Sin alguien intenta meter la mano, salen disparadas como por un resorte a atacar y hacen un gruñido para que no te queden dudas de que no eres bienvenido.
Primera salida a explorar un árbol

Cada una tiene una personalidad distinta. 
Emilia es precavida para todo, parece estudiar la situación antes de hacer algo. 
Marcia (tuve que pintarle las uñas para identificarla) es arriesgada, 
no se detiene ante nada, se lanza de una a lo que sea
Romeo es el más nervioso e hiperactivo.

Los padres adoptivos

Posando para el recuerdo
En su encuentro final con la libertad, asumiendo riesgos con espíritu juvenil

Segundo día fuera de la Jaula
Pasaron a explorar el árbol vecino.
Allí encontraron un viejo nido en la parte más alta y emplearon gran parte del día 
en llevar ramitas y hojitas.
Pasaron su primera noche fuera de la jaula.
En la madrugada hubo tormenta, nosotros con el corazón arrugado.
En la mañana el nido estaba desintegrado y las ardillas mojadas.
Regresaron al nido de la jaula a pasar la tercera noche.
Llovió nuevamente pero estuvieron protegidos y secos.

Tercer día:
Comenzaron a explorar el suelo del que habían sido extremadamente cautelosos 
y encontraron en él el terreno propicio para esconder sus tesoros.
Reconstruyeron el nido del árbol vecino e intentaron nuevamente experimentar una noche fuera de casa.
Todo bien. En la mañana, como siempre, esperando para desayunar.
Se veían felices y muy dinámicas. Siguen juntas.
Por lo general Romeo jugando y explorando con una de las hembras (no sé cuál).
La otra por su cuenta pero siempre se encuentran y juegan y no se alejan mucho entre ellas. 

Aunque siguen sintiéndose cómodas con nosotros
(siguen aceptando comida de mis manos y se dejan acariciar),
 cada vez están  más alejadas, pasan más tiempo en el árbol y guardan mayor distancia.
Es su naturaleza.  Eso significa que hicimos un buen trabajo.

Cuarto día.
Pasaron la noche en un árbol muy muy alejado de la casa.
Las vimos saltando entre el ramaje de un pino, cuando empezaba a ponerse el sol. 
Supimos que eran ellas porque estaban juntas. Las tres.
Entendí que ya no iban a volver.

Quinto día.
Han venido a comer y beber porque sigo poniendo comida y agua en la jaula y veo que comieron.
No sé cuál, si una sola, o si todas.

Es claro que ya cada una agarró su camino. 
Al final de la tarde una de ellas estaba allí y le dí de comer.
Ya no luce tan alegre como nos parecía anteriormente. Me imagino que es el costo de la libertad.
Mucho más huraña, pero sigue reconociéndonos y no huye al vernos, 
pero se aleja a distancia prudente.

Sexto día.
Ya completamente independientes aunque siguen pasando por casa a comer y beber y tomar una siesta.
 Ayer la que vino bebió y comió tanto que vomitó.
No sabía que las ardillas vomitaran.
Quién sabe cuándo habrá comido por última vez. 
Aunque por acá hay muchos árboles para encontrar qué comer.
No me preocupa porque en sus cerebros el instinto las guía de manera perfecta. 
Después de algunos ensayos y errores sabrán qué hacer.
Sin duda.

Y bueno: Misión Cumplida!!!

7 de abril
9 de abril
 10 de abril

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